¿Cómo cultivar kale en macetas para un suministro constante?

Cultivar kale en macetas te brinda la oportunidad de tener un suministro constante de esta verdura nutritiva. Para hacerlo, elige una maceta lo suficientemente grande con buen drenaje y utiliza un suelo rico en nutrientes.

Siembra las semillas directamente en la maceta y colócala en un lugar soleado con al menos 6 horas de luz solar al día. Riega regularmente y fertiliza mensualmente. A medida que las hojas maduren, cosecha las externas para permitir que crezcan nuevas hojas. Con estos cuidados, podrás disfrutar de kale fresco en tu hogar de manera continua.

¿Cómo cultivar kale en macetas para un suministro constante?

¿Cómo cultivar kale en macetas?

Es una excelente opción para aquellos que desean disfrutar de esta nutritiva verdura en su hogar, incluso si tienen espacios limitados. El kale es conocido por su alto contenido de vitaminas, minerales y antioxidantes, convirtiéndolo en un alimento muy saludable.

En este proceso de cultivo, aprenderás los pasos básicos para cultivar kale en macetas, desde la preparación del suelo hasta la cosecha. Sigue leyendo para descubrir cómo puedes tener tu propio suministro de kale fresco y delicioso en casa.

1.- Selección de la maceta

Al seleccionar una maceta para cultivar col rizada, es importante elegir un tamaño adecuado y considerar otros aspectos que favorezcan el crecimiento saludable de la planta. Aquí tienes algunos puntos a tener en cuenta al seleccionar la maceta:

  1. Tamaño: Opta por una maceta lo suficientemente grande para permitir un desarrollo óptimo de las raíces de la col rizada. Una maceta con un diámetro de al menos 12 pulgadas (30 cm) es recomendable. Esto proporcionará suficiente espacio para que las raíces se expandan y la planta crezca adecuadamente.
  2. Profundidad: La col rizada tiene raíces largas, por lo que es importante seleccionar una maceta lo suficientemente profunda. Busca una maceta que tenga al menos 12-16 pulgadas (30-40 cm) de profundidad para permitir un buen crecimiento radicular.
  3. Material de la maceta: Las macetas de barro o cerámica son una buena opción, ya que permiten una mejor circulación del aire y ayudan a regular la temperatura del suelo. También puedes optar por macetas de plástico o resina de alta calidad, que son livianas y retienen la humedad.
  4. Agujeros de drenaje: Asegúrate de que la maceta tenga agujeros de drenaje en la parte inferior para permitir el drenaje adecuado del exceso de agua. El buen drenaje es esencial para evitar problemas de encharcamiento y pudrición de las raíces.
  5. Capacidad de retención de agua: Si vives en un clima seco o tus macetas están expuestas a mucho sol directo, considera elegir una maceta con capacidad de retención de agua. Algunas macetas tienen un sistema de autorriego o están fabricadas con materiales que ayudan a retener la humedad, lo que puede ser beneficioso para el cultivo de col rizada.
  6. Espacio disponible: Ten en cuenta el espacio disponible en tu balcón, terraza o jardín para determinar cuántas macetas de col rizada puedes acomodar. La col rizada puede cultivarse en grupos o de forma individual, dependiendo de tus preferencias y el espacio disponible.

Al seleccionar la maceta adecuada para cultivar col rizada, asegúrate de tener en cuenta tanto el tamaño como otros factores importantes, como el material, los agujeros de drenaje y la capacidad de retención de agua. Esto proporcionará un entorno favorable para el crecimiento saludable de tus plantas de col rizada.

¿Cómo cultivar kale en macetas para un suministro constante?

La elección de una maceta adecuada es esencial para proporcionar el entorno adecuado para el crecimiento de tus plantas. Observa las necesidades de tu planta, su tamaño y el espacio disponible, y elige una maceta que cumpla con esos requisitos, tenga un buen sistema de drenaje y se adapte a tu estilo personal.

2.- Tierra y fertilizante

Al cultivar col rizada (kale rizada) en macetas, la elección del sustrato adecuado y el uso de fertilizantes son aspectos fundamentales para garantizar un crecimiento saludable y una buena producción de la planta.

Aquí tienes algunas recomendaciones sobre la tierra y los fertilizantes:

  1. Tierra o sustrato:
    • Mezcla para macetas: Utiliza una mezcla de tierra para macetas de alta calidad que proporcione un buen drenaje y retención de humedad. Puedes comprar una mezcla comercial o prepararla tú mismo. Una buena opción es mezclar partes iguales de tierra para macetas, compost orgánico y perlita o vermiculita para mejorar la estructura y el drenaje.
    • Compost: Agregar compost orgánico a la mezcla para macetas proporcionará nutrientes adicionales y mejorará la fertilidad del suelo. El compost también ayuda a retener la humedad y mejora la estructura del sustrato.
  2. Fertilización:
    • Fertilizante orgánico: Para nutrir las plantas de col rizada, es preferible utilizar fertilizantes orgánicos que sean suaves y seguros para el medio ambiente. Puedes optar por un fertilizante orgánico granulado de liberación lenta que proporcione nutrientes gradualmente a lo largo del tiempo.
    • Fertilizante líquido: Además del fertilizante granulado, también puedes complementar con un fertilizante líquido orgánico una vez al mes. Diluye el fertilizante líquido en agua siguiendo las instrucciones del producto y riega las plantas con la solución para proporcionar nutrientes adicionales.
    • Proporciones de nutrientes: Busca un fertilizante equilibrado con una proporción NPK (nitrógeno, fósforo, potasio) de alrededor de 10-10-10 o similar. Esto significa que el fertilizante contiene cantidades iguales de nitrógeno, fósforo y potasio, lo cual es adecuado para un crecimiento general saludable de la col rizada.
    • Aplicación del fertilizante: Sigue las instrucciones del fabricante en cuanto a la dosis y frecuencia de aplicación del fertilizante. En general, es recomendable aplicar el fertilizante siguiendo un programa regular cada 4-6 semanas o según las necesidades específicas de las plantas.

Recuerda regar bien las plantas después de aplicar el fertilizante para asegurar que los nutrientes se distribuyan de manera adecuada en el sustrato.

Al proporcionar una tierra adecuada y un programa de fertilización equilibrado, ayudarás a promover un crecimiento saludable y una producción abundante de tus plantas de col rizada en macetas.

¿Cómo cultivar kale en macetas para un suministro constante?

3.- Semillas o plántulas

La elección entre semillas y plántulas es un paso crucial al comenzar el cultivo de kale. Tanto sembrar semillas como utilizar plántulas tienen sus ventajas y pueden llevar al éxito si se manejan adecuadamente. Al optar por sembrar semillas, tendrás la oportunidad de presenciar todo el proceso de germinación y crecimiento desde el principio.

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Además, puedes elegir entre una amplia variedad de semillas y tener un mayor control sobre el cultivo. Sin embargo, este enfoque requiere más tiempo, ya que tendrás que esperar a que las semillas germinen y las plántulas se desarrollen. Por otro lado, utilizar plántulas te brinda la ventaja de tener plantas que ya han comenzado a crecer.

Puedes adquirir plántulas saludables en un vivero o incluso cultivarlas tú mismo en un semillero. Esto acelera el proceso y aumenta las posibilidades de éxito, especialmente para aquellos que son nuevos en la jardinería. En cualquier caso, es fundamental utilizar una tierra para macetas de alta calidad y bien drenada, y enriquecerla con compost o abono orgánico para proporcionar nutrientes adicionales.

A lo largo de esta guía, exploraremos en detalle los pasos necesarios, los cuidados requeridos y algunos consejos prácticos para obtener un cultivo saludable y abundante de kale, ya sea que elijas sembrar semillas o utilizar plántulas.

Semillas

Las semillas de kale en macetas son una opción popular y conveniente para aquellos que desean cultivar esta nutritiva y deliciosa verdura en espacios reducidos. El kale, también conocido como col rizada, es conocido por ser una excelente fuente de vitaminas, minerales y antioxidantes.

Al sembrar semillas de kale en macetas, se obtiene la ventaja de poder cultivar esta planta en patios, balcones o incluso en interiores. Esta técnica permite a los amantes de la jardinería y la cocina disfrutar de hojas frescas de kale durante todo el año, sin importar el espacio disponible.

¿Cómo cultivar kale en macetas para un suministro constante?

Con un cuidado adecuado, las semillas de kale en macetas pueden convertirse en plantas vigorosas y saludables que añadirán un toque de sabor y nutrición a tus platos.

  1. Elige semillas de kale de buena calidad. Puedes adquirirlas en tiendas especializadas en jardinería.
  2. Llena una maceta con la mezcla de tierra para macetas de alta calidad y bien drenada que mencionamos anteriormente.
  3. Haz pequeños agujeros en la tierra, a una profundidad de aproximadamente 1/2 pulgada (1 cm). Puedes sembrar varias semillas en cada agujero para aumentar las posibilidades de germinación.
  4. Cubre las semillas con tierra y presiona suavemente para asegurar un buen contacto entre las semillas y el suelo.
  5. Riega con cuidado para mantener la humedad del sustrato, pero evita encharcarlo.
  6. Coloca la maceta en un lugar cálido y bien iluminado, pero evita la exposición directa al sol durante las primeras etapas de crecimiento.

Plántulas

Las plántulas son las etapas iniciales y jóvenes de las plantas que han germinado a partir de semillas. Estas diminutas y frágiles plantas representan el comienzo de un proceso de crecimiento que puede dar lugar a hermosos jardines, huertos o incluso bosques frondosos.

Las plántulas son especialmente vulnerables y requieren cuidados especiales, como una adecuada cantidad de luz solar, agua y nutrientes para prosperar. A medida que las plántulas se desarrollan, se fortalecen y se vuelven más resistentes, preparándose para ser trasplantadas al suelo o a contenedores más grandes.

La etapa de plántula es emocionante y llena de promesas, ya que representa el potencial de una planta adulta en ciernes. Cultivar y cuidar plántulas es una actividad gratificante que permite a los jardineros ver el crecimiento y desarrollo de sus plantas desde sus humildes comienzos hasta su pleno esplendor.

  1. Puedes adquirir plántulas de kale en un vivero o centro de jardinería local, o incluso puedes comenzar tus propias plántulas a partir de semillas en un semillero.
  2. Llena la maceta con la mezcla de tierra para macetas y abona la tierra con compost o abono orgánico si lo deseas.
  3. Haz agujeros en la tierra, lo suficientemente grandes para acomodar las raíces de las plántulas.
  4. Retira con cuidado las plántulas del recipiente en el que vienen y trasplántalas en la maceta, asegurándote de dejar un espacio adecuado entre ellas para su crecimiento.
  5. Riega suavemente las plántulas después de trasplantarlas para ayudar a establecerlas en su nuevo entorno.

En ambos casos, asegúrate de seguir las instrucciones específicas para el cuidado del kale en cuanto a riego, fertilización y exposición a la luz. En poco tiempo, podrás disfrutar de hojas de kale frescas y saludables.

¿Cómo cultivar kale en macetas para un suministro constante?

4.- Ubicación

La elección de la ubicación adecuada es crucial para el cultivo exitoso de kale en macetas. Es recomendable colocar la maceta en un lugar soleado donde la planta pueda recibir al menos 6 horas de luz solar directa al día. La luz solar es fundamental para el crecimiento y desarrollo de las hojas de kale.

Sin embargo, si no es posible contar con luz solar directa durante todo el día, el kale también puede crecer en semisombra, siempre y cuando aún reciba suficiente luz. Asegúrate de encontrar un equilibrio entre la luz solar y la protección contra el viento, ya que el viento excesivo puede dañar las hojas y afectar el crecimiento de la planta.

Al elegir la ubicación correcta, estarás proporcionando a tu kale las condiciones óptimas para su crecimiento saludable. Asegúrate de seguir estos consejos al seleccionar la ubicación:

  1. Luz solar directa: El kale requiere al menos 6 horas de luz solar directa al día para un crecimiento saludable. Busca un lugar soleado en tu patio, balcón o jardín donde la maceta pueda recibir la máxima cantidad de luz solar posible. La exposición directa al sol promoverá un crecimiento vigoroso y una producción abundante de hojas.
  2. Semisombra: Si no tienes un área con luz solar directa durante todo el día, el kale también puede tolerar la semisombra. Sin embargo, es importante que aún reciba suficiente luz para su desarrollo. Busca un lugar con sombra parcial donde la maceta pueda recibir al menos 3-4 horas de luz solar directa al día. Asegúrate de que haya suficiente luminosidad en esa área, ya que la luz es esencial para el proceso de fotosíntesis de las plantas.
  3. Protección contra el viento: Considera la protección contra el viento al elegir la ubicación para tu maceta de kale. Los vientos fuertes pueden dañar las hojas y afectar el crecimiento de las plantas. Si es posible, coloca la maceta en un área resguardada del viento, como cerca de una pared, cerca de arbustos o en un lugar menos expuesto. Esto ayudará a proteger tus plantas y mantenerlas sanas.
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Monitorear el entorno y hacer ajustes según las condiciones cambiantes. Durante los meses más cálidos del verano, es posible que el kale aprecie algo de sombra durante las horas más intensas del sol para evitar el estrés por calor.

Observa cómo responde tu kale a la ubicación elegida y realiza ajustes si es necesario. Al proporcionar suficiente luz solar y protección contra el viento, estarás brindando a tus plantas las condiciones óptimas para un crecimiento saludable.

¿Cómo cultivar kale en macetas para un suministro constante?

5.- Riego

El riego adecuado es un aspecto fundamental en el cultivo de plantas, como el kale. Mantener la tierra húmeda pero sin exceso de agua es esencial para el crecimiento saludable de esta hortaliza. Al regar regularmente, especialmente durante períodos secos, y asegurándose de un buen drenaje, se proporciona a las raíces el nivel adecuado de humedad, evitando problemas como la pudrición y enfermedades.

El seguimiento de las necesidades de agua y la observación de las plantas son clave para garantizar un riego óptimo y favorecer un desarrollo exitoso del kale. Aquí tienes algunos consejos adicionales para un riego óptimo:

  1. Frecuencia: Riega el kale regularmente para mantener la tierra húmeda. La frecuencia dependerá del clima y la cantidad de lluvia. En general, el kale requiere riego aproximadamente una vez por semana, pero durante períodos secos puede ser necesario regar con mayor frecuencia.
  2. Profundidad: Asegúrate de que el agua llegue a las raíces profundas de las plantas. Riega lentamente y profundamente para que el agua penetre en el suelo. Evita los riegos superficiales que solo humedecen la capa superior del suelo.
  3. Evita el encharcamiento: El exceso de agua puede causar problemas en el cultivo de kale, como pudrición de raíces o enfermedades fúngicas. Asegúrate de que el agua drene adecuadamente y no se acumule alrededor de las plantas. Si la tierra se vuelve demasiado saturada, considera mejorar el drenaje agregando materia orgánica al suelo o utilizando recipientes con agujeros de drenaje.
  4. Horario de riego: Riega temprano en la mañana o al atardecer para minimizar la evaporación y permitir que las hojas se sequen antes de la noche. Evita regar en las horas más calurosas del día, ya que el agua se evaporará rápidamente y las plantas pueden sufrir estrés por calor.
  5. Monitoreo: Observa las plantas de kale y la tierra circundante para determinar si necesitan agua. Si las hojas comienzan a marchitarse o la capa superior del suelo se seca, es hora de regar. Sin embargo, evita regar en exceso, ya que el kale también puede sufrir problemas si la tierra está constantemente empapada.

Estas son pautas generales y es posible que debas ajustar el riego según las condiciones específicas de tu jardín o huerto. Observa las necesidades de tus plantas y adapta el riego en consecuencia.

6.- Cuidados adicionales

Al cultivar col rizada en macetas, además de los cuidados básicos, existen algunos cuidados adicionales que podrías considerar para promover un crecimiento óptimo y maximizar la producción de la planta.

A continuación, se presentan algunos cuidados menos comunes pero beneficiosos:

  • Elección de variedades adecuadas: Al seleccionar las semillas de col rizada, opta por variedades compactas o enanas que se adapten bien al cultivo en macetas. Estas variedades suelen tener un tamaño más manejable y se ajustan mejor a los espacios limitados de las macetas.
  • Rotación de macetas: Si cultivas col rizada en macetas durante varias temporadas, es recomendable rotar las macetas cada año. Esto significa cambiar la ubicación de las macetas y no plantar col rizada en el mismo lugar durante dos años consecutivos. La rotación ayuda a prevenir el agotamiento del suelo y reduce el riesgo de enfermedades o plagas recurrentes.
  • Mulching: Aplicar una capa de mantillo en la superficie del suelo alrededor de las plantas de col rizada puede proporcionar varios beneficios. El mantillo ayuda a conservar la humedad, controlar las malas hierbas, regular la temperatura del suelo y mejorar la salud general de las plantas. Puedes usar paja, hojas secas u otros materiales orgánicos como mantillo.
  • Protección contra el calor: En climas cálidos o durante las épocas de verano intenso, la col rizada puede sufrir estrés por calor. Para proteger las plantas, considera proporcionar sombra parcial utilizando una malla de sombreo o moviendo las macetas a una ubicación con sombra durante las horas más calurosas del día.
  • Manejo de las flores: La col rizada tiende a producir flores en la etapa final de su ciclo de vida. Si tu objetivo principal es la cosecha de hojas, es recomendable eliminar las flores a medida que aparecen. La formación de flores puede agotar la planta y afectar la calidad y el sabor de las hojas. Retira las flores para fomentar un mayor crecimiento vegetativo y prolongar la vida útil de la planta.
  • Apoyo y entutorado: Dependiendo del tamaño y la variedad de la col rizada, es posible que necesite soporte adicional a medida que crece. Puedes utilizar tutores o estacas para ayudar a sostener las plantas y prevenir que se doblen o se caigan. Esto es especialmente importante si cultivas variedades de col rizada de hojas grandes y pesadas.

¿Cómo cultivar kale en macetas para un suministro constante?

Estos cuidados adicionales pueden marcar la diferencia en el éxito de tu cultivo de col rizada en macetas. Asegúrate de adaptarlos a tus condiciones específicas y seguir monitoreando las necesidades de las plantas para obtener los mejores resultados.

7.- Protección contra plagas

El kale, al igual que muchas otras plantas, puede ser susceptible a plagas como los pulgones y las orugas. Para proteger tus plantas de kale de estas plagas, es importante tomar medidas de prevención y control.

Una de las formas más efectivas de controlar las plagas es realizar inspecciones regulares en tus plantas. Examina las hojas, los tallos y los brotes nuevos en busca de signos de infestación, como huevos, larvas o insectos. Al detectar una infestación temprana, podrás actuar de manera rápida y eficiente.

Si encuentras pulgones u orugas en tus plantas de kale, una opción es la remoción manual. Utiliza guantes y retira las plagas con cuidado. Es importante revisar minuciosamente las hojas, ya que las orugas de kale suelen ser verdes y pueden confundirse con las mismas.

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Además de la remoción manual, existen soluciones orgánicas que puedes utilizar para controlar las plagas en el kale. El aceite de neem es un insecticida orgánico efectivo para combatir pulgones y orugas. Sigue las instrucciones del producto y aplícalo según sea necesario.

Otra opción es utilizar atrayentes y repelentes naturales. Plantar flores como caléndulas o tagetes cerca del kale puede ayudar a mantener alejados a los pulgones. También puedes preparar soluciones naturales a base de ajo, pimienta o jabón insecticida diluido para rociar tus plantas de kale y repeler a los insectos.

Además de estas medidas, considera el control biológico como una alternativa. Introducir insectos benéficos en tu jardín puede ser efectivo para controlar las plagas de forma natural. Las mariquitas y las crisopas son depredadoras naturales de los pulgones y pueden ayudar a mantener su población bajo control. Puedes adquirir estos insectos en tiendas especializadas de jardinería.




8.- Cosecha

Para cosechar el kale de manera adecuada, es importante esperar a que las hojas alcancen el tamaño adecuado, lo cual generalmente ocurre alrededor de 8-10 semanas después de la siembra. Observa las hojas exteriores y busca aquellas que tengan un buen tamaño y estén firmes. Las hojas internas pueden dejarse para que sigan creciendo y permitir una cosecha continua.

Cuando estés listo para cosechar, utiliza tijeras de jardín o un cuchillo afilado para cortar las hojas de kale cerca de la base, justo por encima del punto de crecimiento central. De esta manera, permites que la planta continúe produciendo nuevas hojas.

Es importante tener en cuenta que el kale es una planta que se desarrolla mejor en climas frescos. Puede ser cultivado en primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves. Sin embargo, si vives en un área con inviernos suaves, también puedes cultivarlo durante esa temporada.

Al cultivar kale en macetas, asegúrate de proporcionar suficiente espacio para que las plantas crezcan adecuadamente. Cada planta necesita al menos 30 cm de espacio para desarrollarse correctamente. Además, recuerda mantener un buen drenaje en las macetas para evitar problemas de encharcamiento del agua.

Disfrutar de tu propio kale fresco cultivado en casa es una experiencia gratificante. Con el cuidado adecuado y la cosecha en el momento adecuado, podrás disfrutar de hojas de kale sabrosas y saludables para añadir a tus comidas.

¿Cómo cultivar kale en macetas para un suministro constante?

¿Cómo mantener una planta de kale en macetas?

Con unos cuidados adecuados, puedes mantener una planta de kale saludable y disfrutar de sus hojas frescas en tus comidas. En esta guía, te proporcionaré consejos sobre cómo mantener una planta de kale en macetas, desde la elección de la maceta adecuada hasta la cosecha de las hojas.

Aquí tienes algunos consejos para mantener una planta de kale en macetas:

  1. Tamaño de la maceta: Elige una maceta lo suficientemente grande para acomodar el crecimiento del kale. Una maceta de al menos 30 centímetros de profundidad sería ideal.
  2. Ubicación: Coloca la maceta en un lugar soleado donde la planta reciba al menos 6 horas de luz solar directa al día. El kale prefiere el sol, pero también puede tolerar algo de sombra parcial.
  3. Suelo: Utiliza una mezcla de tierra rica en nutrientes y bien drenada. Puedes mezclar tierra de jardín con compost para mejorar la fertilidad y el drenaje.
  4. Siembra o trasplante: Puedes sembrar las semillas de kale directamente en la maceta o trasplantar plántulas compradas. Si siembras las semillas, asegúrate de mantener el suelo húmedo hasta que germinen.
  5. Riego: El kale necesita un riego regular para mantener el suelo ligeramente húmedo. Evita que el suelo se seque por completo, pero también evita el exceso de agua que pueda causar pudrición de las raíces. Comprueba la humedad del suelo antes de regar y ajusta la frecuencia según sea necesario.
  6. Fertilización: Aplica un fertilizante equilibrado una vez al mes para proporcionar nutrientes adicionales a la planta. Puedes usar un fertilizante orgánico o uno específico para vegetales de hoja verde.
  7. Control de plagas: Mantén un ojo en posibles plagas como pulgones, orugas o caracoles. Si notas signos de infestación, puedes utilizar métodos naturales como el control manual de insectos, el uso de aceite de neem o la introducción de insectos beneficiosos como mariquitas o crisopas.
  8. Cosecha: A medida que las hojas de kale maduren, puedes comenzar a cosecharlas. Retira las hojas exteriores más grandes, dejando las más pequeñas en el centro para que la planta siga creciendo. El kale tiende a volverse más amargo a medida que envejece, así que cosecha regularmente para disfrutar de hojas tiernas y sabrosas.

¿Cuánto tiempo dura el cultivo de kale?

La duración del kale puede variar dependiendo de varios factores, como las condiciones de cultivo, el clima y el cuidado proporcionado. Sin embargo, en general, el kale es una planta resistente y duradera que puede proporcionar cosechas durante un período prolongado si se maneja correctamente.

El kale es conocido por ser resistente al frío y puede soportar temperaturas bajas incluso durante el invierno. En climas más cálidos, el kale tiende a crecer mejor durante los meses más frescos del otoño y la primavera.

En cuanto a la duración específica de una planta de kale, la mayoría de las variedades de kale son plantas de hoja corta, lo que significa que puedes cosechar las hojas exteriores y dejar las hojas más jóvenes en el centro para que continúen creciendo.

¿Cómo cultivar kale en macetas para un suministro constante?

A medida que cosechas las hojas exteriores, la planta seguirá produciendo nuevas hojas, lo que te permitirá disfrutar de kale fresco durante un período prolongado, a menudo de varios meses. Sin embargo, es importante tener en cuenta que con el tiempo, las hojas más antiguas pueden volverse más amargas y fibrosas.

Por lo tanto, es recomendable cosechar las hojas más grandes y maduras a medida que se desarrollan y consumirlas antes de que se vuelvan demasiado maduras. Con el cuidado adecuado y la cosecha regular de hojas maduras, puedes disfrutar del kale durante varios meses, especialmente durante las temporadas más frescas.

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